30 jul 2013

DEAN WAREHAM "POSTALES NEGRAS"


Siempre me ha gustado Dean Wareham y, gracias a este libro, he descubierto que, afortunadamente y en contra de lo que sospechaba, no es un yonqui. Aunque en las giras se ponía fino, especialmente en España. La única vez que le vi en directo con Luna, no me gustó nada , pero, ahora que he leído el libro, puedo pensar que algo debío de influir que en esa gira se hubiese puesto de todo e incluso, que un par de días antes le fuera infiel a su mujer con una española en Palma de Mallorca.
Por suerte, volví a verle en directo con su actual formación, Dean & Britta, sin que me decepcionara en absoluto.
Leer este libro, además, me ha confirmado que Dean Wareham es alguien con quien puedo simpatizar, y no solo por su gusto musical, que puede coincidir en, aproximadamente, un 98% con el mío, sino por su desmitificadora visión del mundo del rock: interminables sesiones en estudios, giras agotadoras con escasos o nulos momentos de glamour, relaciones agobiantes entre los miembros de los grupos, exiguos ingresos, presión de las compañías para conseguir hits, encuentros difíciles con fans inquietantes... y por la honestidad con la que habla de los sentimientos que le provocan las relaciones con los demás: su hermano, los miembros de Galaxie 500, su primera mujer, sus ligues, Britta o su hijo Jack.

"Cuando tienes un grupo que empieza, gente como Francis DiMenno son como dioses para ti. en realidad son friquis sin empleo conocido, fanáticos de la ciencia ficción que escriben para revistas gratuitas que nadie lee. Programadores de salas con exceso de trabajo que solo responden al teléfono los martes por la tarde de tres a seis. Gente que parece tremendamente importante y poderosa.
Los anfitriones de la fiesta habían fabricado un tobogán especial, como una cinta de supermercado que iba de la cocina al patio. Podías subirte en un carrito de madera, tirarte por el tobogán y aterrizar en el cojín gigante del patio. Allí también habían puesto un viejo televisor en blanco y negro, por si querías ver la tele mientras te morías de frío. Me tiré por el tobogán y me clavé una astilla en la mano. Un tipo rompió a puñetazos el cristal de la puerta del apartamento. Una chica muy rara no paraba de repetir mi nombre:
 
 <Dean>
<Dean>
<Dean>
<Dean>

Me fui a casa y escribí la letra de <Tugboat>

I don´t  wanna stay at your party
I don´t wanna talk to your friends
I don´t wanna vote for your president
I just wanna be your tugboat captain."






18 jul 2013

DAVID OHLE "MOTORMAN"

 

David Ohle debe de ser uno de los autores más imaginativos que existen, de hecho, esta novela puede parecer un auténtico delirio por momentos y agobiar a quien pretenda entenderla por completo. Afortunadamente, soy de las que piensan que la gracia no está en desencriptar los símbolos, sino en captar su efecto, así que me limité a avanzar por la historia disfrutando de la creatividad de su autor, sin preocuparme de si luego la tendría que volver a leer para captar el mensaje. Sin embargo, no tardé en ver que lo que me contaban me era muy familiar: Moldenke es como cualquiera de nosotros, un sujeto al que las empresas y el gobierno intentan manipular y que se resiste buscando, casi a ciegas, una escapatoria en un mundo que progresa hacia algo grotesco e inhabitable.

"Amigos, por favor, prestad atención a este comunicado. Esto no es un parte meteorológico." Imaginó su voz retumbando en los estadios, en los cuartos oscuros, interrumpiendo el trabajo de los gelatestas. "Mi amigo se llama Shelp. Yo soy Moldenke, de Texaco City. Es hora de que dejemos atrás las viejas costumbres. No dejéis que os claven como sarimopas en una caja de alcanfor. Levantaos, salid y vagad por las calles. ¿Qué pueden haceros? ¿Ocupar vuestros cuartos? Todos, abrid los grifos. Abrid las ventanas y encended la calefacción. Calentad la ciudad. Espolead a vuestro amigo en una zona sensible. Sed buenos. Sed sensibles a la corriente, escuchad el rumor. Como ya dije, esto no es un parte meteorológico. Soy Moldenke de Texaco City, agente de plasma, soldado de pega, bananaman, mariscador. Ya he tragado suficiente humo."