21 ago 2014

VIRGINIA WOLF: ¿SOY UNA SNOB? Walter Benjamin: ¿Qué regalar a un snob?




El texto ¿Soy una snob? es una charla pronunciada por Virginia Woolf en el Memoir Club en diciembre de 1936, con él me convenzo aún más de lo que me gustaría conocerla. En realidad se retrata como una auténtica clasista, absolutamente vencida por los títulos nobiliarios ajenos (como tantos británicos...) pero lo hace con mucha gracia, es alguien a quien se le da bien hablar de sí misma. Desde el punto de vista literario, no es una obra demasiado interesante, aunque los escritores de este nivel escribirían hasta la lista de la compra con gracia y, por supuesto, incluye algunas reflexiones tan lúcidas y acertadas como esta:

"El snob es una criatura de mentalidad revoloteante e inestable, tan escasamente satisfecha de su condición que,  a fin de consolidarla, está siempre alardeando públicamente de títulos u honores, para que los otros crean, y le ayuden a creer, lo que él o ella realmente no cree: que es una persona importante".

¿Qué regalar a un snob? es un breve texto de Walter Benjamin en el que nos aconseja regalar libros a los snobs para provocarles, nos detalla ,además, qué títulos son los más adecuados según el tipo de snob que sea y cómo debemos regalárselo:

Regalar es un arte pacífico. Pero con un snob es preciso practicarlo de manera marcial. Naturalmente, puede presentarse una complicación. si se lo aprecia. En circunstancias extraordinarias hay, sin embargo, soluciones extraordinarias. Son los clásicos del esnobismo, los grandes poetas a los que nada espantaba más al escribir que la perspectiva de resultar ridículos a los ojos del esnob que ellos mimos eran en lo más profundo de sí mismos: `la serpiente´, como lo llamaba Baudelaire en uno de sus poemas. Stendhal (en Insel-Verlag) y Thackeray (en Georg Müller) son los más grandes. Se regalarán, si es posible, en ediciones antiguas. Y si se quiere hacer algo más, escríbase con letra redondeada en el interior: "Navidad de3 1929, de tu..."

17 ago 2014

JONATHAN SWIFT: UNA HUMILDE PROPUESTA Y OTROS ESCRITOS

 
Mi opinión sobre Jonathan Swift coincide perfectamente con lo que Virginia Woolf refleja en Orlando:
"Basta, basta. ¡Detén esa avalancha de hierro que acabará por desollarnos a todos, y a ti también! Nada más claro que ese hombre violento. Es tan grosero, y sin embargo, tan limpio: tan brutal y tan bondadoso. Desprecia al mundo entero, pero le hace mimos a una nena y morirá, ¿quién lo duda?, en un manicomio"
En este librito se recogen algunos de sus textos ensayísticos y satíricos, entre los que destacan:
 
Una humilde propuesta
 
En este texto, que al parecer, algunos coetáneos se tomaron en serio, explica con toda clase de justificaciones convincentes y racionales que la mejor manera de luchar contra la pobreza es comerse a los niños de los pobres cuando tienen alrededor de un año. Este detalle que cualquiera que empiece a leer este texto ya conoce de antemano, no deja de resultar una burrada  escandalosamente divertida cuando se la encuentra escrita:
 
Un americano, conocido mío de Londres y hombre muy instruido, me ha asegurado que un niño sano y bien amamantado constituye, a la edad de un año, un majar de lo más delicioso, nutritivo y saludable, tanto estofado o asado como cocido o hervido, y no albergo ninguna duda de que estaría igualmente bueno en una "ficassée" o un "ragoût".
 
 Me parece una estrategia genial que el consejo de comerse a los niños provenga de un americano y para apreciar mejor el chiste me encantaría conocer cuál era la opinión que tenían sobre la cultura americana en el siglo XVIII. El resto del texto alarga la broma bruta hasta lo inimaginable, sin límites:
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Por lo que a nuestra ciudad de Dublín se refiere, se establecerán mataderos en los lugares más convenientes y se designarán carniceros de acreditada pericia, aunque yo recomendaría comprar los niños vivos, sajarlos a cuchillo y sazonarlos en caliente, como hacemos cuando asamos los cochinillos.
 
Todo esto hay que leerlo pensando que lo ha escrito un sacerdote del siglo XVIII, utilizando el tono y el tipo de mensaje más empleado durante este siglo:

Declaro, desde lo más sincero de mi corazón, que al promover esta necesaria tarea no persigo otro interés personal que no sea el bien público de mi país, a través del desarrollo de nuestro comercio, la atención infantil, el alivio de los pobres y la satisfacción en cierta medida de los ricos. No tengo hijos por los que pueda aspirar a obtener un solo penique, pues el más pequeño tiene nueve años y a mi mujer ya se le pasó la edad de concebir.
 
Esta última oración del texto me parece una absoluta genialidad, y desde mi punto de vista, hace que el valor literario de este pequeño texto aumente considerablemente.
 
Otros textos destacables que se recopilan en este libro son,
 
Instrucciones a los sirvientes
 
Un texto que imagino que en la época resultaría hilarante, especialmente para los que tenían sirvientes, y que en la actualidad, aunque también resulta divertido, quizás destaca más por la cantidad de información que ofrece sobre pequeños detalles de la vida cotidiana de entonces:

Si se os manda con dinero en efectivo a comprar cualquier cosa a la tienda y sucede que en esa ocasión no os alcanza, gastaos el dinero y cargad las compras en la cuenta de vuestro amo. Esto es para mayor gloria vuestra y de vuestro amo, pues se convierte en hombre de crédito siguiendo vuestra recomendación.
 

Puntos de vista sobre diversas cuestiones
 
En esta pequeña recopilación de aforismos, encontramos expresada claramente la visión del mundo que tras la lectura de su obra presuponemos en Jonathan Swift.

3. ¿Cómo es posible esperar que la humanidad siga un consejo cuando ni siquiera atiende a una advertencia?
26. Una vez que el mundo empieza a tratarnos de mala manera, nos continúa aplicando después el mismo tratamiento con menos escrúpulo o ceremonial, como los hombres hacen con una puta.
49. La muerte de un hombre anónimo es generalmente de tan poca relevancia para el mundo que no puede ser una cuestión de gran importancia en sí misma. Y, sin embargo, de la práctica de los seres humanos no observo que la filosofía o la naturaleza nos hayan curtido lo suficiente comtra el miedo que nos aguarda. Tampoco creo que haya algo que nos reconcilie con nuestro destino, salvo el dolor extremo, la vergüenza o la desesperación, pues la pobreza, el confinamiento, la mala fortuna, la pena, la enfermedad y la vejez, generalmente fallan.
 
También su desagradable misogínia:
 
32. Una pequeña cantidad de ingenio es algo apreciado en una mujer, al igual que nos complacen unas pocas palabras dichas con claridad por un loro.
 
Aunque quizás estos dos aspectos de su pensamiento se aprecien mejor en los siguientes apartados.
 
Puntos de vista en torno a la religión
 
He aquí, el párrafo que, en mi opinión, mejor resume su manera de pensar:

15. Aunque la providencia dispuso que la razón gobernara nuestras pasiones, parece, no obstante, que en dos cuestiones de máxima importancia para la existencia y continuidad del mundo Dios ha querido que nuestras pasiones prevalezcan sobre nuestra razón. La primera es la propagación de la especie, pues ningún hombre se casó nunca siguiendo los dictados de la razón. La segunda es el amor a la vida, que, de seguir los dictados de la razón, todo hombre debería despreciar y desear que tocara a su fin o que nunca tuviera un comienzo.
 
Y este texto, que me temo no es nada satírico, Carta a una jovencísima dama a propósito de su matrimonio vierte sus pensamientos sobre las mujeres:
 
Os recomeindo que en casa se os vea en compañía de hombres, mejor que con mujeres. A decir verdad, hasta ahora nunca he conocido a una mujer soportable a quien le gusten sus congéneres. Confieso que cuando dos mujeres no se conocen, han sido bien escogidas y sacan sus mejores cualidades, puede darse un intercambio de cortesía y buena voluntad, al que, si se añade cierto grado de sensatez, puede hacer de la conversación o de cualquier divertimento algo agradable. Pero de un corrillo de mujeres, entre sí reunidas, es una verdadera escuela de impertinencia y detracción, cuando no algo peor.
 
En la recopilación hay otros textos como Propósitos para cuando llegue a viejo
en el que me sorprendió encontrar este objetivo:
 
No sentir ningún apego por los niños ni dejar apenas que se me acerquen.
 
Me parece que para cuando llegó a esta conclusión ya era demasiado tarde para ser coherente con ella.

13 ago 2014

WILLIAM SHAKESPEARE: HAMLET



Supongo que este es el texto más citado de la historia de la literatura:

HAMLET. -- Ser o no ser: he aquí el problema. Cuál es más digna acción del ánimo, ¿sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades y darles fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. No más. Y con un sueño la aflicciones se acaban y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza... Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir.... y tal vez soñar. He aquí el gran obstáculo; porque el considerar qué sueños pueden desarrollarse en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, se siente un motivo harto poderoso para detenerse. Esta es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga, haciéndonos amar la vida. ¿Quién, si esto no fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los empleados, las tropelías que recibe el pacífico, el mérito con que se ven agraciados los hombres más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y quebrentos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los soberbios, cuando el que todo esto sufre pudiera evitárselo y procurarse la quietud con sólo un puñal? ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo el peso de una vida molesta, si no fuese porque el temor de que existe alguna cosa más allá de la muerte (país desconocido, de cuyos límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir los males que nos cercan, antes de ir a buscar otros de que no tenemos seguro conocimiento? Esa previsión nos hace a todos cobardes; así la natural tintura del valor se debilita con los barnices pálidos de la prudencia. Las empresas de mayor importancia, por esta sola consideración, mudan camino, no se ejecutan y se reducen a designios vanos. Pero... ¿qué veo? ¡La hermosa Ofelia! Graciosa niña, espero que mis defectos no serán olvidados en tus oraciones.

Y me toca copiarlo justo el día en que comienzco con la lectura de El hombre rebelde de Albert Camus. Por lo que no puedo evitar la sensación de que estas obras conversan entre ellas. La manera de enfrentarse a la muerte determina la vida de cada individuo, pero también la cultura colectiva y en consecuencia la historia. Me parece que antes del XVIII la vida era algo tan difícil que morir no pintaba tan mal como puede parecernos ahora. ¿Tenían quizás la impresión de que el alma estaba en el cuerpo y por eso llegan a estas recreaciones góticas y ultraconscientes del cuerpo en descomposición?

HAMLET. -- No adonde pueda comer, sino a donde es comido, entre una nomerosa congregación de gusanos. El gusano es el monarca supremo de todos los comedores. Nosotros engordamos a los demás animales para engordarnos, y engordamos a nuestra vez para el gusanillo, que nos come finalmente. El rey gordo y el mendigo flaco son dos platos diferentes, pero los dos sirven a una misma mesa. En esto termina todo.

La actitud ante la muerte también propicia la venganza. Los que amamos la vida, no toleramos que esta le sea arrebatada a nadie y menos a un ser querido, de suceder esto, muchos defenderemos la venganza personal, aunque no la pena de muerte (a lo Sade). Laertes se rebela a la manera que Camus describe: buscando reestablecer el orden, porque nadie, absolutamente nadie debe arrebatar la vida de otro. Ese desorden antinatural solo puede ser pagado con la misma moneda y mientras eso no suceda, todo lo demás debe pasar a un segundo plano. Todos los otros órdenes dejan de ser importantes si el primero no se cumple. Así entiendo yo esta apasionada y perfectamente lógica intervención de Laertes:

LAERTES. -- ¿Y cómo ha sido su muerte...? No, a mí no se me engaña. Váyase al infierno la fidelidad, llévese el más negro demonio los juramentos de vasallaje, sepúltense la conciencia, la esperanza y la salvación, en el abismo más profundo... La condenación eterna no me horroriza; suceda lo que quiera, ni éste ni el otro mundo me importan nada... Sólo aspiro, y este es el punto en que insisto, sólo aspiro a dar completa venganza a mi difunto padre.

Ser mortales nos obliga a esperar o a pensar siempre en la muerte: "no estoy muriendo ahora pero algún día lo estaré", para mí esa es una de las mayores dificultades de estar vivo, saber que se va a morir y no cuándo ni cómo. Para profundizar más en este tema, quizás es mejor ir directamente a Séneca. Pero Shakespeare nos obliga a experimentarlo catárticamente a través de unos personajes más consistentes y creíbles que la mayoría de las personas:
 
HAMLET. -- No, no... Me burlo de tales presagios. Hasta en la muerte de un pajarillo interviene una providencia irresistible. Si mi hora es llegada, no hay más que esperarla; si no ha de venir después, señal que es ahora; y si ahora no fuese, habrá de ser luego: todo consiste en hallarse prevenido para cuando venga. Si el hombre, al terminar su vida, ignora siempre lo que podría ocurrir después. ¿qué importa que la pierda tarde o temprano?. Sepa morir.