Mi opinión sobre Jonathan Swift coincide perfectamente con lo que Virginia Woolf refleja en Orlando:
"Basta, basta. ¡Detén esa avalancha de hierro que acabará por desollarnos a todos, y a ti también! Nada más claro que ese hombre violento. Es tan grosero, y sin embargo, tan limpio: tan brutal y tan bondadoso. Desprecia al mundo entero, pero le hace mimos a una nena y morirá, ¿quién lo duda?, en un manicomio"
En este librito se recogen algunos de sus textos ensayísticos y satíricos, entre los que destacan:
Una humilde propuesta
En este texto, que al parecer, algunos coetáneos se tomaron en serio, explica con toda clase de justificaciones convincentes y racionales que la mejor manera de luchar contra la pobreza es comerse a los niños de los pobres cuando tienen alrededor de un año. Este detalle que cualquiera que empiece a leer este texto ya conoce de antemano, no deja de resultar una burrada escandalosamente divertida cuando se la encuentra escrita:
Un americano, conocido mío de Londres y hombre muy instruido, me ha asegurado que un niño sano y bien amamantado constituye, a la edad de un año, un majar de lo más delicioso, nutritivo y saludable, tanto estofado o asado como cocido o hervido, y no albergo ninguna duda de que estaría igualmente bueno en una "ficassée" o un "ragoût".
Me parece una estrategia genial que el consejo de comerse a los niños provenga de un americano y para apreciar mejor el chiste me encantaría conocer cuál era la opinión que tenían sobre la cultura americana en el siglo XVIII. El resto del texto alarga la broma bruta hasta lo inimaginable, sin límites:
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Por lo que a nuestra ciudad de Dublín se refiere, se establecerán mataderos en los lugares más convenientes y se designarán carniceros de acreditada pericia, aunque yo recomendaría comprar los niños vivos, sajarlos a cuchillo y sazonarlos en caliente, como hacemos cuando asamos los cochinillos.
Todo esto hay que leerlo pensando que lo ha escrito un sacerdote del siglo XVIII, utilizando el tono y el tipo de mensaje más empleado durante este siglo:
Declaro, desde lo más sincero de mi corazón, que al promover esta necesaria tarea no persigo otro interés personal que no sea el bien público de mi país, a través del desarrollo de nuestro comercio, la atención infantil, el alivio de los pobres y la satisfacción en cierta medida de los ricos. No tengo hijos por los que pueda aspirar a obtener un solo penique, pues el más pequeño tiene nueve años y a mi mujer ya se le pasó la edad de concebir.
Esta última oración del texto me parece una absoluta genialidad, y desde mi punto de vista, hace que el valor literario de este pequeño texto aumente considerablemente.
Otros textos destacables que se recopilan en este libro son,
Instrucciones a los sirvientes
Un texto que imagino que en la época resultaría hilarante, especialmente para los que tenían sirvientes, y que en la actualidad, aunque también resulta divertido, quizás destaca más por la cantidad de información que ofrece sobre pequeños detalles de la vida cotidiana de entonces:
Si se os manda con dinero en efectivo a comprar cualquier cosa a la tienda y sucede que en esa ocasión no os alcanza, gastaos el dinero y cargad las compras en la cuenta de vuestro amo. Esto es para mayor gloria vuestra y de vuestro amo, pues se convierte en hombre de crédito siguiendo vuestra recomendación.
Puntos de vista sobre diversas cuestiones
En esta pequeña recopilación de aforismos, encontramos expresada claramente la visión del mundo que tras la lectura de su obra presuponemos en Jonathan Swift.
3. ¿Cómo es posible esperar que la humanidad siga un consejo cuando ni siquiera atiende a una advertencia?
26. Una vez que el mundo empieza a tratarnos de mala manera, nos continúa aplicando después el mismo tratamiento con menos escrúpulo o ceremonial, como los hombres hacen con una puta.
49. La muerte de un hombre anónimo es generalmente de tan poca relevancia para el mundo que no puede ser una cuestión de gran importancia en sí misma. Y, sin embargo, de la práctica de los seres humanos no observo que la filosofía o la naturaleza nos hayan curtido lo suficiente comtra el miedo que nos aguarda. Tampoco creo que haya algo que nos reconcilie con nuestro destino, salvo el dolor extremo, la vergüenza o la desesperación, pues la pobreza, el confinamiento, la mala fortuna, la pena, la enfermedad y la vejez, generalmente fallan.
También su desagradable misogínia:
32. Una pequeña cantidad de ingenio es algo apreciado en una mujer, al igual que nos complacen unas pocas palabras dichas con claridad por un loro.
Aunque quizás estos dos aspectos de su pensamiento se aprecien mejor en los siguientes apartados.
Puntos de vista en torno a la religión
He aquí, el párrafo que, en mi opinión, mejor resume su manera de pensar:
15. Aunque la providencia dispuso que la razón gobernara nuestras pasiones, parece, no obstante, que en dos cuestiones de máxima importancia para la existencia y continuidad del mundo Dios ha querido que nuestras pasiones prevalezcan sobre nuestra razón. La primera es la propagación de la especie, pues ningún hombre se casó nunca siguiendo los dictados de la razón. La segunda es el amor a la vida, que, de seguir los dictados de la razón, todo hombre debería despreciar y desear que tocara a su fin o que nunca tuviera un comienzo.
Y este texto, que me temo no es nada satírico, Carta a una jovencísima dama a propósito de su matrimonio vierte sus pensamientos sobre las mujeres:
Os recomeindo que en casa se os vea en compañía de hombres, mejor que con mujeres. A decir verdad, hasta ahora nunca he conocido a una mujer soportable a quien le gusten sus congéneres. Confieso que cuando dos mujeres no se conocen, han sido bien escogidas y sacan sus mejores cualidades, puede darse un intercambio de cortesía y buena voluntad, al que, si se añade cierto grado de sensatez, puede hacer de la conversación o de cualquier divertimento algo agradable. Pero de un corrillo de mujeres, entre sí reunidas, es una verdadera escuela de impertinencia y detracción, cuando no algo peor.
En la recopilación hay otros textos como Propósitos para cuando llegue a viejo
en el que me sorprendió encontrar este objetivo:
No sentir ningún apego por los niños ni dejar apenas que se me acerquen.
Me parece que para cuando llegó a esta conclusión ya era demasiado tarde para ser coherente con ella.