7 ago 2013

WILLIAM SHAKESPEARE, "MACBETH"

 
No me atrae demasiado el tema de la la codicia y su fuerza destructora, pero sí la evolución de los personajes, especialmente el caso de Macbeth, de bueno a malísimo. Creo que a todos nos atraen las historias de personajes virtuosos que se corrompen gradualmente. Imagino que lo entretenido está en el paso de la simpatía inicial que nos provoca, al profundo rechazo final. Supongo que esto debe de tener algún efecto catártico sobre nosotros, quizás tememos terminar como ellos y nos consolamos al comprobar que en realidad no nos gustan y que nunca llegaremos a ese punto, sobre todo porque terminan mal, muy mal.
De todas formas, lo más interesante para mí sigue siendo el estilo, la sabiduría expresada en distintos tonos:
 
"PORTERO: ¡Pardiez! Enrojecimiento de la nariz, modorra y orina. También provoca lujuria, pero la abate: despierta el deseo e impide la ejecución. Puede decirse, por ello, que el exceso de la bebida es un perjuro de la lascivia: la crea y la desfigura, la excita y la desanima, la acaricia y la despide, la alienta y no la puede sostener; en conclusión, la engaña en un sueño y, una vez engañada, la abandona."

"LADY MACBETH: Nada se logra, todo se pierde cuando realizados nuestros deseos no alcanzamos la felicidad. Es preferible convertirnos en lo que destruimos que vivir por la destrucción una alegría incompleta."


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